Los sueños japoneses de un casino aumentan a medida que Osaka IR abandona su cláusula de salida y da el salto. Con el aumento de los costes y la incertidumbre pública, nunca ha habido tanto en juego. ¿Funcionará esta apuesta, o son altas las posibilidades de que Japón cometa un costoso error en un mercado competitivo?

Peden Doma Bhutia

Japón tiene previsto acoger su primer casino en 2030. Según los informes, Osaka IR ha perdido el derecho a retirarse del primer casino resort de Japón en los próximos dos años. En un principio, Osaka IR podía retirarse del proyecto si el turismo japonés no se recuperaba a los niveles anteriores a la pandemia, o si otros obstáculos financieros y logísticos resultaban insalvables.

Esta cláusula fue prorrogada dos veces por el operador, dándole más tiempo para evaluar la viabilidad del traslado. El operador ha optado por abandonar esta red de seguridad. Nikkei Asia informa de que el operador ha renunciado oficialmente a su derecho de salida.

Osaka IR es una empresa conjunta formada por la rama japonesa del operador estadounidense de casinos MGM Resorts International y el grupo japonés de servicios financieros Orix. MGM y Orix poseen 40% de Osaka IR. También han contribuido otros 22 inversores, entre ellos Panasonic Holdings y West Japan Railway. Nikkei informó de que el operador tiene previsto iniciar los trabajos preparatorios este mes, después de que la ciudad de Osaka haya cedido el terreno previsto. La inauguración está prevista para otoño de 2030.

Aumentos de costes y retrasos

El proyecto no es fácil a pesar del firme compromiso. En principio, estaba previsto que el complejo abriera sus puertas en otoño de 2029, pero se ha retrasado por demoras en la obtención de la aprobación del Gobierno central. Los costes de construcción también van en aumento. El coste estimado del proyecto ha aumentado en 1 billón de yenes (1,13 billones y medio de dólares tunecinos) y 1 billón de yenes (1,13 billones y 8,9 millones de dólares tunecinos), debido a la inflación y a las interrupciones en la cadena de suministro. El complejo se construirá en la bahía de Yumeshima, una isla artificial que también acogerá la Exposición Universal de 2025.

Una ubicación estratégica con grandes expectativas

El complejo será un centro de ocio que atraerá a turistas de todo el mundo. El complejo incluirá hoteles, un centro comercial, un museo y una terminal de transbordadores. Habrá un helipuerto a disposición de los visitantes adinerados. Según las previsiones del proyecto, unos 80% (520.000 millones de yenes) de esos ingresos procederán de las actividades de casino. Los promotores apuestan por que seis millones de turistas extranjeros y catorce millones de visitantes nacionales visiten anualmente el IR de Osaka. Se trata de uno de los mayores proyectos turísticos de Japón.

Pero hay mucho más en juego que el número de turistas. Muchos consideran este proyecto una pieza clave de la estrategia japonesa para impulsar la economía tras la pandemia. Con la proximidad del país a los jugadores ricos de Asia y una población nacional de 126 millones, los analistas del sector creen que el complejo tiene un gran potencial de mercado, si se ejecuta correctamente.

Preocupación pública y obstáculos reglamentarios

El desarrollo del primer casino de Japón no estuvo exento de críticas. Muchos ciudadanos japoneses siguen mostrándose escépticos ante el proyecto. En 2020, una encuesta realizada por el Asahi Shimbun reveló que 64% de los encuestados querían congelar los planes del gobierno para proyectos de complejos turísticos-casinos integrados. El gobierno también ha introducido una tasa de entrada de 6.000 yenes ($42) para residentes japoneses y extranjeros, en un esfuerzo por desincentivar el juego excesivo. Esta tasa no se aplicará a los turistas extranjeros.

En Japón, los casinos y otros juegos de azar privados eran ilegales. Sin embargo, una ley de 2018 sobre complejos turísticos integrados permitía jugar a juegos de casino como el póquer o el bacará en establecimientos oficialmente autorizados como parte de un esfuerzo de atracción turística. Aunque el operador confía en su potencial a largo plazo, entran en una región abarrotada. Macao, Singapur y Filipinas ya están floreciendo con resorts integrados, y otros países, como Tailandia, están considerando legalizar el juego de casino para atraer inversión extranjera.